El helecho y el bambú

Escultura de Bruno Torfs

Escultura de Bruno Torfs

                         La felicidad te mantiene Dulce, los intentos te mantienen Fuerte,

las penas te mantienen Humano, las caídas te mantienen Humilde,

el éxito te mantiene Brillante. Pero sólo la Vida te mantiene Caminando.

Un día decidí darme por vencido… renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad… quería renunciar a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con la vida.

“Vida”, le dije. “¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?”

Su respuesta me sorprendió… “Mira a tu alrededor”, dijo.

“Ves el helecho y el bambú?”

“Sí”, respondí.

“Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.

En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié

En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.

No renuncié” dijo.

“Luego, en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se había pasado cinco años echando raíces.

Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar”.

¿Sabías, mi niño, que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?

No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros” me dijo.

“El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso.

Tu tiempo vendrá” me dijo. “¡Crecerás muy alto!”

“¿Qué tan alto debo crecer?” pregunté.

“¿Qué tan alto crecerá el bambú?” me preguntó en respuesta.

“¿Tan alto como pueda?” indagué.

“Sí” dijo la vida.

“Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia y con ambos tus raíces crecen”

Un cuento sin autor conocido, al menos para servidora, que riega la paciencia y el ritmo de cada uno.

En el original el protagonista habla con Dios, a quien me he permitido cambiar por la Vida porque es en ella donde se nos siembra, es ella quien nos riega y de quien desconfiamos cuando dudamos, cuando tememos y cuando nos desenamoramos. También es ella quien nos llena con la primavera, con días nuevos y todos los colores, sabores, olores, músicas, voces, paisajes, sabiduría y caricias de experiencia que hay en ella.

Y es ella quien sin importar nuestra talla, idioma, creencias, circunstancias, enojos, esfuerzos y logros, caídas, tropiezos, fortunas, desencuentros, daños o alegrías,  permanece viva sin renunciar a nosotros.

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2 comentarios en “El helecho y el bambú

  1. Me a encantado este genial cuento, echar raíces durante el tiempo que sea necesario es algo tan gratificante a la larga! crecer a tu ritmo sin prisa y disfrutando del proceso, conocerte día a día, aprender y compartir, es tan importante y gratificante! en las escuelas deberían leer mas cuentos de este tipo, o leer tu blog jaja un saludin,

    Gracias por compartir estas cosas tan gratificantes que escribes : )

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