El tiempo no pasa, pasan los hombres

Hace años, ya unos cuantos, frecuentaba una pecera en la que me dedicaba a charlar de temas varios En serio o en paralelo, así se llamaba el programa de radio en el que cada semana abordábamos un tema y le sacábamos jugo, era un sitio muy pequeñito en el que compartí momentos grandes, cantar la canción del trabajo de Raphael con 11 personas metidas en aquella pequeña pecera insonorizada en la que por entonces sí se fumaba no tiene precio, por entonces ellos se hacían llamar Trimelón de Naranjus y su cantante tenía una única afición, cantar y cantar y cantar, antes le decías “Nene, cántate algo” y ahora, ahora es lo mismo, él sigue agarrado a su guitarra, cantando mientras los demás bailamos, sólo que ahora los que bailan son muchos más.

Uno de esos días, apareció por la pecera alguien a quien hacía tiempo que no veía, fue un encuentro agridulce, nos habían contado que la Delegación del Gobierno de Aragón había ordenado el desalojo del pueblo de Sasé, un pueblo chico de esos despoblados en el pirineo aragonés, un pueblo chico de esos que algunas personas decidieron reconstruir y habitar. Venía lleno de moratones y un dolor grabado en los ojos, es cierto que el pueblo era propiedad de la DGA, pero estaba totalmente abandonado, es cierto que no les pertenecía pero aún así trabajaron para hacerlo habitable, sin embargo no corrieron la misma suerte que otros y les invitaron a desalojar el lugar violentamente. Entonces escribí una carta que leímos desde la pecera chica, una reflexión, una petición, muchas preguntas…

28 de Octubre de 1997

Querida bandera,

Nacimos a finales de los 70, principios de los 80, hemos tenido una educación aceptable y una vida dicen, fácil. Nuestros padres lucharon por la libertad del ser humano en numerosas manifestaciones, nuestros abuelos lo hicieron en la guerra civil y durante el franquismo, nuestros bisabuelos murieron de hambre o fueron fusilados.

Nuestra bandera en esta “vida fácil”, antes que la española, sigue siendo LA LIBERTAD DEL SER HUMANO. Porque por mucho que amemos nuestro país, no podemos defender una bandera que ondea al viento la aniquilación de los que le damos color día a día, queriendo a esta tierra.

Es evidente que amamos nuestra tierra, me indigna que digan que no es así, he crecido aquí, nací aquí, sigo aquí… Amamos la tierra donde nacimos y al nacer nadie entiende de banderas y, al crecer, nadie espera que “su” bandera viole las leyes naturales que rigen el universo del que provenimos.

En esta “vida fácil” todavía luchamos por la IGUALDAD, el RESPETO, la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, por los DERECHOS DE LA INFANCIA, la EDUCACIÓN, la JUSTICIA SOCIAL, la PAZ… y ¿cómo se atreven a llorar por los crímenes de ETA, cómo se atreven a decir “luchamos contra el terrorismo”, cómo se atreven a decir PAZ, los que apalean y encarcelan, al modo más rastrero y terrorista, a los jóvenes que amamos nuestra tierra y en ella no encontramos ni trabajo ni casa, derechos constitucionales?¿Por qué apalean a los que cuidan y hacen crecer la tierra?.

Me quema el librito rojo cuando lo sostengo en mis manos, y ya no es indignación sino una tristeza que ahoga de impotencia, lo que siento al ver una persona apaleada y recuerdo esas palabras que reza mi bandera: “…proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas…

Quizás me queda mucho por aprender. ¿No son la INTEGRIDAD FÍSICA, una VIVIENDA DIGNA el respeto al DESARROLLO PERSONAL, el respeto al SER, DERECHOS HUMANOS?

Y el bulo reza así: “España se constituye en un estado social y democrático de derecho, que propugna como valores de su ordenamiento jurídico la LIBERTAD, la JUSTICIA, la IGUALDAD y el PLURALISMO político.” bla bla bla y “…facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social“.

Para que no se diga, también tenemos derechos: “…dignidad de la persona, derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad…” y obligaciones:”…el respeto a la ley y a los derechos de los demás…“.

¿Es posible que los que alzan alto la bandera, no comprendan que ostiar a la gente por ejercer sus derechos, no se corresponde con lo que acabamos de leer? ¿Es posible que trabajar sea un derecho y una obligación (paradójico, verdad?) de la que se nos priva y encima la culpa es nuestra? ¿Es posible que en vistas de lo que hay nos intentemos buscar la vida y se despliegue tal paliza, cuando los apaleadores debían estar protegiendo a los apaleados? ¿Pero de qué va esto?

¿De verdad que tengo que respetar una bandera, un cacho de tela como otro cualquiera?

Mejor nos dejamos de fetichismos, ¿por qué no empezamos a RESPETARNOS las personas, los SERES de la TIERRA?

Esperando respuesta de mi bandera.

A día de hoy, no solamente no he recibido respuesta (reconozco que con el tiempo dejé de esperarla) sino que las fuerzas de la ley y el orden han considerado que unos estudiantes de instituto manifestándose por pasar frío en las aulas debían ser contenidas y han cargado contra ellos.

Adultos responsables, hechos y derechos, cargando contra adolescentes que expresan su descontento y piden poder estudiar en condiciones. Adultos que evaden la responsabilidad de sus actos diciendo que sólo cumplen órdenes, como hacen los niños pequeños… “él me dijo que lo hiciera”. Y peor aún, adultos que dan la orden a otros y luego se atreven a hablar de democracia, respeto, legalidad, nuestra juventud… Adultos que tienen una idea de las cosas y cuando alguien o algo no se ajusta a esa idea imponen su criterio de forma contundente y violenta… como un padre autoritario y déspota, que abusa de su autoridad y de su fuerza, como esos niños pequeños que aún no han aprendido a resolver los conflictos de forma serena y comunicativa.

Que haya injusticia no es el problema, el problema es que no se pueda luchar contra ella, el problema es que no se pueda cambiar lo que no funciona, que no se pueda rectificar, mejorar, crecer y que algunos hombres (entiéndase humanos) sean tan altivos que se crean con derecho de pegar a otros, de abusar de los recursos de los demás, y malgastar lo que es de todos, que algunos hombres sean tan altivos, tan adultos y tan poderosos que mientras unos tratan de mejorar sus condiciones pacíficamente, ellos actúan con violencia.

A pesar de la lucha de nuestros abuelos y  padres, a pesar de nuestra propia lucha, a pesar de ser un país europeo y moderno se castiga la indignación, la pobreza, el desnudo mientras que el abuso, la mala gestión, la violencia, incluso el delito quedan impunes. Es como si no pasara el tiempo, ya lo cantaba el abuelo Bambino:

Y pasan las horas… y pasan los meses,
si unas veces lloran… se ríen otras veces,
y pasan las horas, y pasan las horas, y pasan los meses,
el tiempo no existe,
por culpa del tiempo no te pongas triste,
el tiempo es un nombre,
y el tiempo no pasa, que pasan los hombres.

y sigo soñando que ante órdenes desproporcionadas sería de ley que la policía dejara sus porras en el suelo, se diera media vuelta y formara un cordón que dijera “hasta aquí”.

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7 comentarios en “El tiempo no pasa, pasan los hombres

    • Que la policía acuda a mi hogar con su porra para evitar que me asalten me parece bien (cosa que no hacían en el barrio del que provengo por más que los llamaras), que la policía agreda con sus porras a personas, me da igual la edad que tengan, para evitar qué? que manifiesten un descontento, provocando a lo sumo un corte de calle durante algunos minutos, no me hace sentir para nada segura y menos aún cuando la misma policía cuestiona esa orden que está cumpliendo y menos aún cuando se genera una batalla campal durante días en el centro de una ciudad. En este último caso, sí, por supuesto creo que lo mejor habría sido dejar sus porras y actuar de forma más coherente y humana.

  1. La policia no puede actuar de forma humana como usted dice porque no lo son pero aquellos a los que reprenden tampoco lo son.
    Ya dijo Aristoteles cada pueblo tiene los gobernantes que se merece

    • Me temo que no hay debate posible, entiendo de lo que habla: la imposición de la violencia dejando a un lado el diálogo y el entendimiento justificada con un “yo mando”, “yo soy la policía” o “Luck, yo soy tu padre”.
      Sucede que uno se permite actuar con violencia no porque sea policía sino porque tiene la porra, no porque sea padre sino porque aún es más grande y más fuerte que el hijo.
      Una cosa es la autoridad y otra el abuso.

      Un saludo

  2. La sociedad humana toda ella es una histora de abusos sin fin.
    Una sociedad corrupta y fracasada cuya unica bandera es la traicion se merece la policia y los politicos que tiene

    • Se encuentra usted en un blog sobre huerto y soberanía alimentaria, aquí cultivamos para que las cosas crezcan,a porrazos no crece más que la violencia y precisamente es por eso que tratamos de cultivar valores, actitudes y hábitos que respetan la naturaleza y el ser humano.

      Aún no hemos perdido la fe

  3. Pues disculpe, aunque la idea es maravillosa y la comparto totalmente fracasará porque estos valores estan en total decadencia tal y como la realidad cada dia nos explica. La gente no lo quiere, estan para otras cosas mas importantes

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