Los mitos del resfriado

El escalofrío, el estornudo, la tos, tener el cuerpo malo, esas ganas de cobijarse en la cama mientras llueve ahí fuera, esa ñoñería que uno no sabe porque le entra ni de dónde le viene y que a menudo con unas dosis de calor y cariño se apacigua son algunas de las señales que indican que las defensas están en horas bajas.

Mito primero: Al menos un resfriado al año se sucede obligatoriamente.

Los desencadenantes de un resfriado pueden ser muchos (un cambio brusco de temperatura, coger frío, exponernos a un ambiente contaminado con viruses, etc.), pero ni mucho menos es obligatorio, necesario o inevitable padecer un resfriado, pues tenemos un  hermoso sistema inmunológico que nos mantiene a salvo de los ataques externos. Sin embargo, la causa del resfriado siempre es la misma: un estado de las defensas más bien bajo y la consecuencia de esto es tan incómoda como necesaria.

Mito segundo: El resfriado es algo que nos “toca” pasar y depende de si tenemos más o menos suerte.

El organismo pone en marcha su sistema de defensa: estornuda, tose, moquea, aumenta la temperatura y en medio de esta lucha nosotros nos sentimos cansados, doloridos, febriles o congestionados, o todo al mismo tiempo. Es el proceso natural que se pone en marcha cuando somos vulnerables a esos viruses y nada tiene que ver con una cuestión aleatoria de buena o mala suerte.

Mito tercero: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Los síntomas del resfriado suelen ser bastante incómodos y van acompañados de una sensación de vulnerabilidad importante. Quizás sea por esto por lo que habitualmente suele invadirnos una ola de victimismo que nos inhunda de autoreproches y quejas, unos creen que merecen el castigo de moquear durante una semana, otros culpan al mundo de su mala suerte, cada cual lo vive como sabe, quiere o puede. Pero tampoco es cierto que seamos victimas de nada. En todo caso, somos responsables. De no abrigarnos lo suficiente, quizás o de por ejemplo, incluir en nuestra dieta alimentos que saturan y debilitan a nuestro organismo en lugar de protegerlo y fortalecerlo.

Mito cuarto: No tengo tiempo para esto, no puedo permitirme enfermar.

Mientras nuestro cuerpo se encuentra en una lucha por defender su integridad ante los viruses nosotros pretendemos seguir haciendo vida “normal”. Pero ¿qué es lo normal? Levantarse temparno y trabajar 10 horas mientras nuestro organismo lucha por nuestra supervivencia o respetar el proceso cuidando nuestra dieta, descansando lo suficiente y favoreciendo que el sistema inmunológico realice su trabajo. Tú no puedes permitirme enfermar pero tu cuerpo necesita reponerse, necesita hacer reajustes y por más medicamentos que tomes el resfriado no va a desaparecer mágicamente. Y si tú no tienes tiempo para tu cuerpo, ¿quién lo tiene?.

Mito quinto y último:  Toma un resfriol y di adiós al resfriado.

Me pregunto cómo es que una simple pastilla puede acabar con el resfriado teniendo en cuenta que la causa del mismo es la debilidad del sistema inmunológico. ¿Acaso esa pastilla fortalece nuestras defensas? ¿Acaso esa pastilla ayuda a nuestro cuerpo a que haga los reajustes necesarios para recuperar el equilibrio? Normalmente no. La pastilla ataca, corta o minimiza el síntoma, uno se siente mejor y sigue con su vida “normal”. Pero si seguimos exponiendo nuestro cuerpo a situaciones que debiliten nuestro sistema de defensa, como puede ser una dieta inadecuada, el frío, el estrés, etc. seguiremos necesitando recurrir a la pastilla constantemente puesto que el cuerpo seguirá mostrando síntomas con el empeño de solventar la verdadera raíz del problema.

El resfriado es un proceso tan simple como común, cultivar nuestras defensas es vital para prevenir, pero una vez el resfriado está en marcha quizás la mejor medicina sea respetar y permitir el proceso, cuidar nuestra alimentación, nuestro sueño, nuestro ambiente para así salir recuperados y fortalecidos.

Nuestro hermoso sistema inmunológico es el encargado de defender a nuestro organismo y así lo hace naturalmente cuando tiene los recursos.

El sistema inmunológico no necesita comer sino estar bien alimentado  

No siempre aquello que comemos es lo que nuestro cuerpo necesita. Una dieta con carencias afecta sin duda al sistema inmunológio, así como una dieta con excesos.

El abuso de grasas saturadas y azúcar satura a nuestro organismo que tendrá que hacer un sobreesfuerzo para eliminar los excesos viéndose debilitado.

Una carencia de proteínas también compromete el equilibrio de nuestras defensas ya que entre sus muchas funciones está la de la producción de anticuerpos, así como una carencia de nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.

Los lácteos favorecen la producción de mucosidad, por lo que al menos durante el resfriado conviene evitarlos.

Algunos alimentos tienen un efecto proinflamatorio, son las solanáceas (patatas, pimientos, berenjenas y tomates) así como carnes rojas, vísceras y huevos.

 De qué se alimenta el sistema inmunológico.   

Alimentos Inmunoestimulantes:

  • Legumbres, cereales, integrales, frutos secos y vegetales de hoja verde ricos en vitaminas y minerales que favorecen la actividad inmunitaria.
  • Ácidos grasos esenciales con actividad antiinflamatoria: pescado azul, semillas, aceite de lino, aceite de oliva…
  • Bayas, frutos del bosque y hortalizas rojas y moradas como uvas, fresas, cerezas, moras, arándanos, remolacha… deben su color a un pigmento con propiedades antioxidantes y antivíricas: los antocianos.
  • Piña, higos y germinados ricos en proteasas, enzimas muy sensibles al calor, con propiedades antiinflamatorias e inmunoestimulantes.
  • Ajo, cebolla y puerro son verduras depurativas que favorecen la eliminación de las toxinas, son antiinfecciosos y antibióticos naturales.
  • Alimentos mucolíticos y expectorantes: Ajo, cebolla, aguacate, brécol, jengibre, puerro, col, coliflor, rábano, remolacha, berro, mostaza, clavo, pimienta, piña, higos frescos
  • Antiinflamatorios: Ajo, cebolla, manzana, pera, cereza, uvas, coles
  • Antibióticos: Col, coliflor, rábano, remolacha, berro, mostaza, clavo, pimienta

Antioxidantes:

  • Antioxidantes: sandía, zanahoria, pimienta, crucícefras, rábanos, mostaza, ajo, vegetales de hoja verde.
  • Los alimentos ricos en vitamina E almendras, aceite, avellanas, almendras, nueces, aguacate
  • Cítricos, ricos en vitamina C: mandarinas, naranjas, limones… y otros alimentos que la aportan en cantidades nada despreciables como brecol, espinacas, coles, castañas crudas, judías verdes y guisantes, rábanos, uva, frambuesa,  apio, arándanos…

Favorecen la salud de la flora intestinal:

La salud de la flora bacteriana no sólo es importante porque favorece la secreción de anticuerpos, también porque de ella depende la calidad de absorción, es decir que aprovechemos adecuadamente los nutrientes que nos aportan los alimentos que ingerimos.

  • Miso, tempeh, tamari favorecen la salud de la flora bacteriana, la primera barrera de entrada de muchos microorgánismo patógenos.
  • Manzana, pera, ajo, puerro, alcachofa, remolacha favorecen el crecimiento de las bacterias que forman la flora bacteriana.

Además son protectores de las mucosas y ayudan a aumentar defensas:

  • Uvas negras, ciruelas, pasas, higos secos, dátil hojas de borraja, calabacín, lechuga, mijo, vegetales naranjas y verdes
  • Alimentos ricos en zinc: pipas calabaza, legumbres, cereales integrales

Y son sudoríficos

  • la canela y el jengibre

Donde y como vivimos, influye en nuestro sistema inmunológico.

Se podría decir que estamos acorrolados, tanto los aparatos eléctricos, como la química que nos rodea debilitan nuestras defensas, por eso es importante mirar a nuestro alrededor y procurar no dormir con el móvil en la cabecera de la cama o ver la Tv en el dormitorio, y tener en cuenta la higiene de nuestro campo electromagnético. Si pasamos demasiado tiempo mirando la tele o frente al ordenador nos sentimos débiles, por lo que es bueno moderar y también dar paseos al aire libre para oxigenarnos y recargarnos de la energía de la naturaleza.

Tener en cuenta los materiales que usamos en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, el plástico contiene sustancias que pasan a nuestros alimentos, el teflón de las sartenes desprende gases tóxicos, así como algunos barnices y pinturas, tejidos sintéticos, etc.

Un descanso inadecuado, el estrés y la actividad frenética también desgastan y debilitan nuestras defensas, así como tóxicos que saturan nuestro organismo como el tabaco, el alcohol o el abuso y/o mal uso de medicamentos.

Esas emociones que encuentran una vía de escape

Las emociones son como el agua, se acumulan, filtran y cuando encuentran un lugar por donde salir lo hacen. La medicina del alma cuenta que cuando las emociones no se atienden y no se expresan, se acumulan llegando a afectar al cuerpo físico. La medicina convencional no contempla esta visión pero tenemos una herramienta infalible para comprobar hasta qué punto esto es así: la observación.

Es tan sencillo como comprobar como nos sentimos después de recibir un desplante o una ofensa ante el cual no reaccionamos guardándonos el enfado. Posiblemente al llegar a casa una pequeña tontería nos haga saltar y acabemos expresando ese enfado con nuestros hijos o con nuestra pareja o posiblemente seamos capaces de reservarnos el enfado durante mucho tiempo, ese y otros que vengan después. Probablemente un día sin venir a cuento nos sentimos especialmente agotados con la situación y encima coincide que nos resfríamos y para colmo nos sube la fiebre y en nuestro cuerpo se libra una batalla: la que no hemos resuelto en nuestra vida y ese enfado que estaba ahí contenido encuentra una via de escape: la fiebre que arde igual que la ira o la rabia.

Observar cómo nos sentimos nos puede dar pistas también de cuales son las causas del resfriado, un dolor de barriga o cualquier otra enfermedad de reajuste.

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5 comentarios en “Los mitos del resfriado

  1. Pingback: Cultivar las defensas « Elhuertogeneroso

  2. Pues disculpe tardé en cntestar habia perdido su pagina.
    y disculpe rectifico encuentro su escrito muy acertado no lo habia leido bien antes

  3. te equivocas cuando dices que al no abrigarse uno puede contraer el resfrio ese es un mito uno puede salir a la calle desnudo y lo unico que va contraer es una grave neumonia o hipotermia o infeciones respiratorias pero no resfrio , resfrio son varios tipos de virus que uno puede contraer ahora si el sistema inmunologico es importante en estos casos??, yo creo que resiste mejor un resfriado alguien que come sano pero no creo que se vaya a salvar si ya se contagio del virus al menos estara un dia con molestias .

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